Vida de los Santos

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El 14 de abril
  

Santa Liduvina

Virgen
(1380-1433)

Santa Liduvina
Santa Liduvina

La Divina Providencia a cada uno le señala el camino en el que mejor puede realizar su vida y mediante ello alcanzar la meta de la salvación. Repasando las vidas de los Santos encontramos que la mayor parte de los hombres han tenido una misión más bien hacia fuera: misioneros, fundadores, obispos y papas, escritores, mártires... De las Santas no se puede afirmar lo mismo. La mayor parte de ellas han llevado una vida más bien escondida, entregada a la oración y penitencia y han alcanzado la meta de la perfección mediante el apostolado de la inmolación, ejercido de una o de otra forma. Un caso bien conocido y muy famoso es el de la Santa de hoy.

Nació por el 1380 en una villa no lejana de La Haya - Holanda - llamada Schiedam. Su padre era el sereno de la ciudad. Familia normal sin llamar la atención ni por su apellido, ni por su dinero, ni por otra cualidad. A pesar de ello el Señor la tenía predestinada, para hacer famosa a aquella familia, a nuestra niña, que sin ser ningún prodigio empezaría a llamar la atención porque se la veía muy recogida y más entregada a la oración, soledad y mortificación que lo que solían hacer las niñas y jóvenes de su edad. Pronto le salieron pretendientes, pero los rechazó como fruto del voto de virginidad que desde hacia algún tiempo tenta hecho. La hora de Dios la esperaba en una fiesta de la Virgen María. Era el 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor y Purificación de la Virgen María, cuando unas amigas la invitaron a ir a patinar con ellas sobre la nieve. Por darles gusto aceptó, se cayó y se hizo un mal terrible en el pecho que ya nunca le desapareció Más aún, fue origen de otros muchos males que la aquejaron durante toda su vida.

Es casi imposible cómo el cuerpo humano puede resistir tantas y tan crueles enfermedades como desde esta fecha se cebaron sobre el cuerpo de Liduvina. En los anales de las Vidas de los Santos aparecerá siempre como el prototipo de la enfermedad, y una enfermedad soportada con alegría y con gran paz como medio de purificación de si misma y de sus hermanos los Nombres. Liduvina procuraba Mener siempre presente al Señor en su Pasión y Muerte y esto, le daba fuerza y alientos para soportar cuantas dificultades y dolores le sobrevenían.

A los atroces tormentos físicos vinieron a añadirse los morales, ya que pasó por terribles tentaciones de falta de fe, de miedo a condenarse, de noches oscuras de su espíritu. Y así no sólo un año o dos, sino hasta cuarenta años entregada a los dolores de todo tipo, que todos comprendían era imposible soportarlos a no haber sido ayudada de la Divina gracia.

A la humilde casita de la hija del sereno de Schiedam llegaban noticias nada halagüeñas sobre el estado de la Iglesia. Nunca sufrió tanto, ya que estuvo en su tiempo dividida en dos y tres obediencias, con dos y tres Papas a la vez. Por ella, por la Iglesia, por el Papa y por los Obispos y Príncipes cristianos ofrecía generosa sus muchos dolores. Al verla sufrir tan horrendos padecimientos había para todos los gustos: Unos la tenían como santa y acudían a su poderosa intercesión ya que obraba muchos milagros. Y otros la consideraban una histérica y hasta loca y poseída del demonio. Ella oía sin replicar y ofreciendo al Señor cuanto le pasaba.

Liduvina sabla que el dolor, unido al de Cristo, tiene valor redentor. En el museo de arte de Viena hay un hermoso lienzo titulado "Jesús en la Cruz". El autor es un pintor flamenco, Brueghel el Viejo. Sorprende el título, pues Io que el cuadro representa es un ramillete de hojas. Cada hoja es un medallón, donde se muestra un dolor humano. Allí están todos los dolores humanos. En uno de los medallones está Jesús en la Cruz. Ese medallón da sentido a todos. Todo dolor, unido a la Cruz, tiene valor redentor. Liduvina partió para unirse al Divino Crucificado el año 1433.