Vida de los Santos

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El 31 de marzo
  El 21 de marzo

San Nicolás de Flue

Ermitaño
(1417-1487)

San Nicolás de Flue
San Nicolás de Flue

San Nicolás de Flue nace el año 1417 en Sachseln, Suiza, el mismo año en que el concilio de Constanza puso fin al cisma de Occidente con la elección de Martín V. Nicolás trabajaba en el campo. Al regreso del campo se retiraba al silencio y a la oración. Se imponía severas penitencias. A los treinta años contrae matrimonio con la joven de dieciséis años Dorotea Wiss. Tienen diez hijos. El primero será presidente de Suiza.

Era muy amante de su patria y promotor de paz y reconciliación. Pero eran tiempos turbulentos en que abundaban las rencillas y revueltas, por lo que se ve obligado a intervenir en varias guerras.

Estaba empapado el ambiente de fuertes corrientes ascéticas y místicas. Nicolás participa plenamente en este misticismo. Nunca ha sido extraña la existencia de grandes místicos que se mezclan en actividades políticas, como San Bernardo, Santa Catalina de Siena, Santa Juana de Arco. Igualmente Nicolás es el salvador de la patria y a la vez un gran santo.

A los cincuenta años, con el consentimiento de su mujer y de sus hijos, se retira a la vida eremítica, a la garganta de Ranft, donde vive en una ermita, entregado a la meditación y a las más duras penitencias. La capilla que hay junto a la ermita se convertirá en el centro espiritual de toda la Confederación Helvética. Ríos de gentes acudirán a él.

De él se cuentan muchos milagros, como el prolongado ayuno de muchos años, durante los cuales su único alimento fue la Eucaristía. "Si durante veinte años, dice Pío XII, él no se alimentó más que del pan de los ángeles, este carisma fue el cumplimiento y la recompensa de una larga vida de dominio de sí mismo y de mortificación por amor de Cristo".

A pesar del retiro no consigue aislarse de los asuntos temporales. Fue juez y consejero de su cantón, diputado, y rechazó el cargo de jefe de Estado. Tuvo importante papel en el tratado de paz perpetua con Austria.

La Confederación, a raíz de la guerra contra Carlos el Temerario, duque de Borgoña, estuvo en gran peligro de división. Como antes con Austria, cuando la intervención del legendario Guillermo Tell. Nicolás logró el milagro de la reconciliación. Consiguió de nuevo la unidad de Suiza, por lo que se le concedió el título de "padre de la patria", fundador de la Confederación y primer confederado. Su influencia fue muy fecunda.

En medio de estas actividades políticas, tan intensas y variadas, el ermitaño de Ranft cultiva su vida interior, profunda y transcendente. Tienen lugar ahora sus visiones divinas, frecuentes y enriquecedoras, con una concepción grandiosa del misterio trinitario que Nicolás saboreó gozosamente. Tuvo gran amor a la Eucaristía, a la Pasión del Señor, a la Trinidad.

Nicolás es un caso típico de vida mixta, contemplación y acción, en constante y vibrante equilibrio. Había decidido prescindir de los negocios temporales, pero ellos no pueden prescidir de él. Él lo asume, pero no le agobian, los eleva de clave. Es un titán de la oración y un líder de la acción.

Unió maravillosamente el amor de lo infinito y el amor de lo finito, la inquietud por el reino celestial y el servicio generoso a la patria terrestre. "Nicolás de Flue, dice Pío XII, encarna con una plenitud admirable, la unión de la libertad terrestre y de la libertad celeste".

La vida de Nicolás se cierra con una terrible enfermedad cargada de dolor y de sufrimiento. Después de ocho días de intenso dolor recibe el Cuerpo y Sangre de Cristo, para unirse definitivamente con Él. Era el 21 de marzo de 1487.