Vida de los Santos

nuestros modelos y patrones

El 4 de febrero
  

San Andrés Corsini

Obispo de Fiésole
(1302-1373)

San Andrés Corsini
San Andrés Corsini

En el nuevo Calendario de los carmelitas se celebra este gran santo de su orden el día 9 de enero. Nació de la ilustre familia florentina de los Corsini a principios del siglo XIV y fue uno de los doce hijos de los esposos Nicolás y Gema. La primera noticia histórica que poseemos de él se remonta al 3 de agosto de 1338 en una carta en la que se le nombra ocupando el decimoctavo lugar entre la lista de los cincuenta religiosos del Convento carmelitano de Florencia.

Críticamente sabemos muy poco de su nacimiento e infancia. Alguna historia antigua cuenta que su madre era estéril y que le pidió a la Virgen María le concediera algún hijo... Ésta, orando vio que daba a luz a un lobo, pero que, mientras estaba rezando ante el altar de la Virgen en el Carmen de Florencia, se transformaba el lobo en manso cordero...

Siguiendo esta noticia más o menos cierta parece que en su juventud no fue modelo de virtud el joven Andrés, pero que un día la madre le recordó el sueño que al nacer había tenido y el joven marchó al convento de los carmelitas y llamando al P. Prior le pidió lo admitiese entre sus novicios para ser religioso.

Sabemos que fue consejero de su Provincia y bachiller y profesor en algunos conventos hasta que asistió el Capítulo general celebrado en Metz en el que fue nombrado Provincial de su Provincia. Era el 1348 cuando estaba en todo su furor la tristemente famosa Peste Negra que tantos miles de víctimas llevó al sepulcro. Mucho hubo de sufrir durante estos años.

El 13 de octubre de 1349 el Papa Clemente VI lo nombró Obispo de Fiésole. En su sepulcro se dice: "Fue arrebatado desde el Carmelo a la iglesia y a la mitra fiesolana". Una vez que tomó posesión de su sede, continuó llevando una vida muy austera y siempre llevó el hábito de la Orden. Redujo el número de sus sirvientes y mandó que la comida fuera muy frugal y la misma para todos. Él visitaba todas las parroquias y dirigía personalmente asuntos que antes habían estado encomendados a sirvientes.

En este tiempo eran muy necesarias las visitas pastorales y trataba de corregir al clero de muchas relajaciones que se habían ido introduciendo entre los clérigos. Trató de que siempre fueran modelo para los simples cristianos por su caridad, piedad y buenas costumbres.

Además de su ejemplo, que era lo que más arrastraba a los demás, trató asimismo de dictar severas leyes contra los que eran causa de escándalo para los demás. También trataba de predicar y enseñar la Palabra de Dios. Por ello entre las alabanzas esculpidas en su sepulcro se puede leer: "Admirable por el ejemplo de su vida y por su elocuencia".

Otra nota característica suya fue el cuidado personal que siempre sintió hacia los pobres y menesterosos. Él mismo se definió "como padre y administrador de los pobres".

Era natural que como carmelita -miembro de la Orden que se apellida oficialmente como Hermanos de la Virgen María del Monte Carmelo- fuera ferviente devoto de la Virgen María. A Ella dedicaba muchas horas de oración y se dice que la misma Virgen María se le apareció el día de su Primera Misa y después siendo Provincial le comunicó que sería en breve elevado al episcopado de Fiésole.

Mucho trabajó para pacificar los ánimos exaltados entre los eclesiásticos y los mercaderes de Florencia. Tanto en esta ocasión como incluso desde otras diócesis limítrofes acudían a él para que hiciera de árbitro y todos acataban cuanto él decía porque veían en él a un hombre bueno y justo.

Lleno de méritos murió el 6 de enero de 1374 y muy pronto empezó a tributársele culto. Su cuerpo se conserva en la Capilla a él dedicada en el Carmen de Florencia. En la Basílica de San Juan de Letrán de Doma también tiene dedicada una capilla muy bella.